sábado, 24 de enero de 2015

NOTA ACLARATORIA






OJITO QUE MUERDO

NO SUPONÉIS LO QUE ME FASTIDIA INTRODUCIR ESTA ENTRADA. PUEDO ENTENDER QUE CUANDO COLGUÉ MI TRABAJO MONOGRÁFICO, AL SER EL PRIMERO QUE SE EXPUSO, SIRVIERA PARA DAR ALGUNA PISTA EN CUANTO A LA METODOLOGÍA PARA LOS QUE ANDARAN ALGO PERDIDILL@S. Y ASÍ LO PENSÉ, CON LA MEJOR INTENCIÓN DEL MUNDO. LO QUE ME DEJÓ ESTUPEFACTO FUE CONTEMPLAR COMO LAS TÉCNICAS QUE USÉ EN LA METODOLOGÍA (LA PARTE MÁS IMPORTANTE DEL TRABAJO), SE REPRODUCÍAN LITERALMENTE, CON "PUNTOS Y COMAS" EN UNA DE LAS EXPOSICIONES. ABSOLUTAMENTE TODO. Y ME SENTÍ MAL. MAL, PORQUE NADIE SE IMAGINA EL ESFUERZO QUE ME ESTÁ COSTANDO EL SACAR ESTO PARA DELANTE (CURRANDO DE NOCHE, SIN FALTAR A UNA SOLA CLASE POR LA MAÑANA Y DURMIENDO APENAS 4 Ó 5 HORAS PARA LLEVARLO CASI TODO AL DÍA) Y QUE LUEGO TE ENCUENTRES GENTE QUE LE ECHA SEMEJANTE MORRO. ASÍ QUE, COMO TAMBIÉN ACABO DE SUBIR LAS DOS ÚLTIMAS PRÁCTICAS EXIGIDAS, LESSIG Y ROSENBERG, NO QUIERO MÁS SORPRESAS DESAGRADABLES Y, SI ESTÁ EN MI MANO, EVITARÉ QUE ASÍ OCURRA.
(P.D.: YO NO SUELO SER ASÍ, PERO ESTOY JODIDO POR EL TEMA Y NO QUIERO ESTAR TRIPLEMENTE JODIDO. CUESTIÓN DE TERAPIA EMOCIONAL. BUEN FIN DE SEMANA A TOD@S) 

ESTO NO ES UNA DESPEDIDA...Y TAMPOCO UN HASTA PRONTO.

HA SIDO UN PLACER, PERO...NO OS LIBRARÉIS TAN FÁCILMENTE DE MI. VUELVO CON ENERGÍAS RENOVADAS TRAS LOS EXÁMENES

Me despido, sólo coyunturalmente, hasta final de Febrero. Y lo hago dejándoos en buenas manos, por medio del mejor latin blues de Javier Vargas y su Vargas Blues Band. Cuidaros mucho y "sed güen@s"


COMUNICACIÓN NO VIOLENTA...QUE RAZÓN LLEVAS, ROSENBERG



CON OTRO PASO CAMINARÍA EL MUNDO SI APLICÁRAMOS ESTAS SENCILLAS NORMAS DE INTERCOMUNICACIÓN. AUNQUE, VISTO LO VISTO, HAY UNA PARTE DE LA HUMANIDAD QUE NO MUESTRA EL MÁS MÍNIMO INTERÉS. (Ahí va mi reflexión)




“Sólo la violencia ayuda donde la violencia impera”
(Bertolt Brecht)

Con esta reflexión pretendo realizar un acercamiento a la Comunicación No Violenta, (en adelante CNV), desarrollada por Marshall Rosenberg, Doctor en psicología clínica, educador y reconocido mediador en conflictos internacionales. La CNV no hace referencia únicamente a una forma de violencia explícita de comunicación sino que trabaja otras formas de violencia más sutiles (no verbal, paraverbal, agresivo-pasividad…)

El proceso de la CNV y sus componentes.

El proceso de la CNV se divide en dos modalidades (escuchar con empatía y expresar con honestidad) y cuatro pasos (observar sin evaluar, comprobar cómo nos sentimos, decidir cuáles son nuestras necesidades y especificar una petición). Si queremos llegar al deseo de dar desde el corazón, enfocaremos la luz de la conciencia de modo que ilumine cuatro zonas, a las que vamos a referirnos como los cuatro componentes del modelo de la CNV.
En primer lugar observamos  lo que ocurre realmente en una situación dada; lo que dicen o hacen los demás: ¿sirve o no sirve para enriquecer nuestra vida? El truco consiste en saber expresarlo claramente de modo que no incorpore ningún juicio ni evaluación; poder decir simplemente qué cosas que hace la gente nos gustan y cuáles no. Después, una vez hecha esta observación, comprobamos cómo nos sentimos. ¿Nos sentimos dolidos, asustados, alegres, divertidos, irritados, etc.? Y en tercer lugar decidimos cuáles de nuestras necesidades guardan relación con los sentimientos que hemos identificado. Siempre que utilizamos la CNV para expresar de forma clara y sincera cómo nos sentimos, está presente en nosotros la conciencia de estos tres componentes.
Por ejemplo, una madre podría manifestar esos tres aspectos del proceso diciéndole a su hijo adolescente: “Rafa, me molesta ver dos calcetines sucios hechos una bola debajo de la mesa y otros tres al lado del televisor, porque estoy necesitando más orden en las habitaciones de la casa que compartimos.”
Acto seguido, la madre abordaría el componente número cuatro, que es una petición muy específica: “¿Estarías dispuesto a recoger los calcetines y llevártelos a tu habitación o meterlos en la lavadora?” El componente número cuatro se centra en lo que esperamos que haga la otra persona para enriquecer la vida de ambos.
Así pues, una parte de la CNV consiste en expresar de manera muy clara, ya sea verbalmente o por otros medios, información sobre estos cuatro componentes. Nos conectamos con los demás percibiendo primero lo que ellos observan, sienten y necesitan, y descubriendo después en qué enriquecerá su vida recibir lo que nos piden, su petición.
Cuando centramos nuestra atención en los aspectos citados y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, establecemos una corriente de comunicación que discurre en ambos sentidos y se manifiesta de una manera natural: observo, siento y averiguo qué necesito, qué me hace falta para enriquecer mi vida; qué observas, sientes y necesitas; qué te hace falta para enriquecer tu vida.
Cuando usamos este proceso, podemos empezar de dos maneras; ya sea expresando la información de esos cuatro componentes o bien recibiéndola empáticamente de otras personas.
Es importante tener en cuenta que la CNV no es una fórmula preestablecida, sino un proceso que se adapta a diversas situaciones y a diferentes estilos personales y culturales. Aunque por razones prácticas podemos referirnos a la CNV como un “proceso” o un “lenguaje”, se pueden experimentar las cuatro facetas del proceso sin necesidad de articular una sola palabra. La esencia de la CNV está en la conciencia que tenemos de esos cuatro componentes, no en las palabras concretas que intercambiamos.

Observar sin evaluar.

Aprendemos a separar entre la observación y la evaluación. Siempre que las mezclamos, la otra persona suele tener la impresión de que estamos criticando.
Las observaciones tienen que ser específicas del momento y el contexto.
“Rafa no ha podido estudiar la última semana” en vez de “Rafa no sabe estudiar”.
Identificar y expresar los sentimientos.
Cuando elaboramos un vocabulario de sentimientos que nos permite describir de forma clara y precisa nuestras emociones, nos resulta más fácil comunicarnos con los demás.
1.- “Me siento un incapaz como antropólogo” (Inadecuado)
2.- “Me siento decepcionado/frustrado por mi falta de capacidad como antropólogo” (Adecuado)
Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos.
La CNV potencia la conciencia de que aquello que hacen o dicen los demás puede ser el estímulo, pero nunca la causa, de nuestros sentimientos.
Cuando alguien se comunica negativamente con nosotros, tenemos cuatro maneras de recibir el mensaje:
1. Echarnos la culpa a nosotros mismos
2. Echar la culpa a la otra persona
3. Darnos cuenta de nuestros sentimientos y necesidades
4. Darnos cuenta de los sentimientos y necesidades que oculta el mensaje negativo de la otra persona.
Las formas 3 y 4 estarían relacionadas con los principios de la CNV. 

En lugar de culpar a la otra persona por lo que sentimos, aceptamos la responsabilidad que nos corresponde reconociendo nuestras necesidades, deseos, expectativas, valores o ideas. Otra opción consiste en iluminar con la luz de la conciencia los sentimientos y necesidades de la otra persona en ese momento según ella misma los expresa.
Ejemplo 1: Cuando me han dicho que no vienes a comer me has dado un gran disgusto.
Ejemplo 2: Tuve un gran disgusto al enterarme de que no venías a comer porque quería hablar contigo de ciertas cosas que me están molestando.
En el ejemplo 1, la persona atribuye la responsabilidad de su disgusto únicamente a la actuación de otra persona, mientras que en el ejemplo 2, la persona atribuye el origen de su sentimiento de disgusto a su propio deseo no satisfecho.
Al centrar la atención en nuestros sentimientos y necesidades, tomamos conciencia de que sentirnos heridos en algunas circunstancias viene por nuestra necesidad de que se reconozcan los esfuerzos que hacemos.
Al centrar la atención en nuestros sentimientos y necesidades, tomamos conciencia de que sentirnos heridos en algunas circunstancias viene por nuestra necesidad de que se reconozcan los esfuerzos que hacemos.
 Lo que queremos pedir a los demás para enriquecer nuestra vida.
Es importante evitar las frases vagas, abstractas o ambiguas, y recordar que tenemos que emplear un lenguaje de acción positiva para hacer saber a los demás qué queremos de ellos, en lugar de centrarnos en lo que no queremos.
Al hablar, cuanto más claramente manifestemos qué queremos, más probable será que lo consigamos. Ya que el mensaje que enviamos no siempre es el mismo que recibe quien nos escucha, necesitamos saber cómo averiguar si lo que hemos dicho se ha entendido correctamente. Sobre todo cuando hablamos a un grupo, debemos dejar muy claro qué clase de respuesta esperamos recibir. De otro modo nos enzarzaremos en conversaciones que no llevan a ninguna parte y que harán perder mucho tiempo a los miembros del grupo.
Para lograr que los demás confíen en que les estamos pidiendo algo, y no exigiéndoselo, debemos indicarles de alguna manera que sólo queremos que satisfagan nuestros deseos si les apetece hacerlo. El objeto de la CNV no consiste en cambiar a la gente ni en modificar su conducta, sino en establecer un tipo de relación basado en la sinceridad y la empatía que permitirá que se satisfagan las necesidades de todos.

La recepción empática.

Mediante la recepción empática pasamos a prestar atención a lo que observan, sienten y necesitan los demás y lo que nos piden, sabiendo escuchar el mensaje sin tomárnoslo como un rechazo personal.
En lugar de ofrecer empatía, solemos ceder a la fuerte necesidad de dar consejos o tranquilizar a nuestro interlocutor, o bien de explicarle cuál es nuestra postura o nuestros sentimientos. La empatía, sin embargo, exige de nosotros que vaciemos nuestra mente.

Expresar reconocimiento.

Con el único fin del elogio por sí mismo, establecemos:
1. El hecho en concreto que ha contribuido a nuestro bienestar
2. La necesidad particular que ha quedado satisfecha con él
3. El sentimiento de placer que se produce como resultado

¿Cuándo la comunicación nos aleja?

Cuando nos herimos a nosotros mismos y herimos a los demás
Cuando emitimos juicios moralistas que presuponen error o maldad    en todo aquel que no actúa de acuerdo con nuestro sistema de valores.
Cuando hacemos uso de comparaciones que bloquean la compasión.- Cuando no somos conscientes de nuestra responsabilidad con respecto a todo lo que pensamos, sentimos y hacemos.
Cuando comunicamos nuestros deseos en forma de exigencias.

Aplicaciones de la CNV en nuestra vida

Puede aplicarse de manera efectiva en todos los niveles de comunicación en las situaciones más diversas: relaciones íntimas, familia, escuela, organizaciones e instituciones, terapia y asesoramiento psicológico, negociaciones diplomáticas y comerciales, disputas y conflictos de todo tipo.

Conclusión. Beneficios que aporta la CNV

La CNV nos permite reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás, haciéndonos conscientes de lo que observamos, sentimos, y necesitamos.
Favorece la escucha atenta, el respeto y la empatía y propicia el deseo mutuo de dar de todo corazón:
Podemos crear relaciones personales más satisfactorias, basadas en el respeto, la compasión y la cooperación.
Resolver conflictos pacíficamente, ya sean personales, domésticos, institucionales o internacionales.
Romper con efectos de experiencias pasadas y condicionamientos culturales.
Saber decir “no” y aceptar el “no” del otro.
Resolver sentimientos de culpa, miedo, vergüenza y depresión.
Descubrir que las personas pueden contribuir naturalmente al bienestar de otros, si lo hacen desde la libertad.
Desarrollar la capacidad de escucha y comprensión.
Terminar con patrones de pensamiento que llevan a discusiones, ira y depresión.
Encontrar las necesidades que dan vida a individuos, familias, colegios, comunidades y empresas

La CNV permite perdonarnos a nosotros mismos mediante la detección consciente de las necesidades que estábamos intentando satisfacer cuando hemos hecho algo que luego lamentamos, y centrar nuestra atención en lo que verdaderamente necesitamos.
Mediante el proceso de la CNV aumentamos nuestra capacidad para responder con habilidad ante las diferentes situaciones de la vida cotidiana, dotándonos de responsabilidad para con nuestra ecuación de decisión. Es decir, somos capaces de reconocer nuestros  sentimientos y responder con habilidad a nuestras necesidades, mediante la paralización de los juicios de valor y el examen interior de nuestros sentimientos y necesidades, así como su expresión sana.
La CNV se está mostrando como una herramienta útil y terapéutica en el trabajo con personas que padecen ansiedad excesiva, inestabilidad emocional o problemas de comunicación, entre otras dificultades, en el marco del trabajo de las habilidades sociales.

UNA POR LESSIG

MAGNÍFICO MONTAJE DE CANAL ANTROPOLOGÍA SOBRE LO QUE ENTENDERÍA ADOLF HITLER POR "UNA CULTURA LIBRE" (No os lo perdáis, es realmente ingenioso)

En esta ocasión, cambio mis "pausas musicales institucionalizadas" por un vídeo del Canal Antropología sobre las previsibles reflexiones de uno de los mayores genocidas de la historia sobre la accesibilidad a la cultura



VIVA EL SOFTWARE LIBRE

POR UNA CULTURA LIBRE
BASTA YA DE MONOPOLIOS

ESPERANZADOR EL LIBRO DE LESSIG, AUNQUE QUEDA AÚN MUCHO CAMINO POR RECORRER. SI LOGRAMOS AUNAR ESFUERZOS LO CONSEGUIREMOS. AHÍ OS DEJO MI REFLEXIÓN





“Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro”
(René Descartes)
Los criterios para el software libre deben especificar las libertades precisas para que, aquellos que usen un programa, puedan participar y colaborar de forma activa en una comunidad. Esto no significa que no se defienda la libertad de los programadores. En absoluto; todos, en cierta medida, también somos programadores y, por tanto, la libertad debe ser exigida tanto para ellos como para nosotros. Cada uno de nosotros utiliza software escrito por otros y deberíamos contar con la libertad para el uso del software y no sólo para cuando usamos nuestro propio código. Nada tiene que ver que el usuario programe con frecuencia, de manera esporádica o no lo haga, pues debería ser irrenunciable la defensa de la libertad de todos ellos. Ahora bien, existe una encrucijada terminológica y de significado entre libertad y poder que debemos dejar convenientemente delimitada. La libertad consiste en tener la posibilidad de tomar decisiones que afectan principalmente a uno mismo. El poder consiste en tener la posibilidad de tomar decisiones que afectan a los demás, más que a uno mismo. Si confundimos poder con libertad, flaco favor habremos hecho a la defensa de la auténtica libertad.
El software privativo es un claro ejercicio de poder. Poder otorgado a los productores de software por las distintas leyes que regulan el copyright y la propiedad intelectual. Así, sólo estos productores son los que marcan las reglas del juego, las cartas de la baraja, con las que nos obligarán a jugar ya que, en lo concerniente a software, son muy pocas las personas que toman decisiones básicas en el mundo. Cuando los usuarios carecemos de las libertades que definen al software libre, ignoramos todo cuanto hace, no podemos tener la constatación de la existencia de puertas traseras, ni de la existencia de virus o gusanos. Para mayor desconsuelo, tampoco podemos conocer que información personal está siendo enviada y,
en caso de encontrar los informes, su detención es poco menos que imposible. ¿Es posible su reparación si se estropea? Pues me temo que no; a no ser que armados de paciencia llegue el día en que el productor ejerza su poder para conseguirlo. En una palabra, quedaríamos atascados y sin posibilidad de ayudarnos mutuamente para mejorarlo.
Casi siempre los productores de software privativo son empresas. En teoría, no deberían existir motivos para oponerse a las empresas pero, por desgracia, contamos con una mayoría de ejemplos de aquello que ocurre cuando las empresas tienen la “libertad” de imponer arbitrariamente las reglas a los usuarios de software. Un caso paradigmático es Microsoft, aleccionador de como la negación de las libertades del usuario pueden conducir al daño directo. Este, que actúa casi de monopolio, es uno de muchos ejemplos. Aunque la cuestión capital es el hecho del perjuicio que causa a la sociedad el software privativo. Libertad no es elegir al amo.
No son los usuarios y sí los programadores los que centran las discusiones sobre derechos y reglas para el software porque, al fin y al cabo, son sus intereses los que están en juego. Pocos mortales programamos habitualmente, menos todavía somos dueños de empresas de software privativo, pero todos necesitamos y utilizamos software. Inevitable conclusión: los productores de software controlan el modo en cómo el mundo vive, cómo nos entretenemos, cómo hacemos negocios y cómo nos comunicamos. Caso de existir cuestiones éticas o políticas, en ningún caso se ajustan al lema “libertad para elegir”; en todo caso esta “libertad” compete en exclusiva a los programadores.
Si uno entiende que el código fuente es ley, sería sencillo presuponer que nosotros y nadie más estaríamos en la disposición de controlar aquello que utilizamos, pero ¿realmente es así, o es un reducido grupo de elegidos el que maneja los hilos?. Sí, aunque el derecho sea nuestro, son ellos. Lástima, porque deberíamos ser nosotros los que decidiéramos que hacer con el software que utilizamos. A día de hoy, la legislación camina en sentido inverso, pues la regulación del copyright nos pone en una situación de poder sobre los usuarios de nuestro código, nos parezca bien o mal. ¿Qué sería moralmente admisible? Ni más ni menos que proclamar la libertad de los usuarios, tan fácil y tal difícil a la vez. Quién sabe, quizá la respuesta esté de la mano de Richard Stallman y su proyecto GNU (ñú en castellano), que lucha desde 1983 por un software libre para que todos los usuarios puedan “ejecutarlo,
copiarlo, modificarlo y distribuirlo” a través, entre otros medios, del Copyleft, la “c” invertida en contrapartida del copyright, consistente en el ejercicio del derecho de autor con el objetivo de permitir la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas.
Termino dejando para la reflexión las palabras del humanista británico del siglo XVIII, William Hazlitt, que ya hace más de doscientos años expresó: “El amor a la libertad es amor a los demás. El amor al poder es amor a nosotros mismos”




ÁNIMOS ARRIBA, QUE VIENEN LOS EXÁMENES ¿QUIÉN DIJO MIEDO...?

AQUÍ ESTÁN....TOCA UN ÚLTIMO ESFUERZO. OS INOCULO ENERGÍA EN VENA CON EL 9º MOVIMIENTO DE "EL CASCANUECES" DE TCHAIKOVSKY. 





GUÍA DE RECURSOS

MI GUÍA DE RECURSOS EN ANTROPOLOGÍA LA TENÉIS DISPONIBLE EN DROPBOX (Carpeta compartida)

Intenté desde un primer momento elaborar un recurso que no sólo sirviera para cumplir con los objetivos de la asignatura, sino asimismo para que me acompañara a lo largo de todo el Grado. Por ello quise proyectar en ella una visión de futuro a medio plazo y no solamente contemplar las herramientas descubiertas y utilizadas; se incorporan otras muchas que, a buen seguro, me depararán enormes satisfacciones y grandes quebraderos de cabeza. Es el sino agridulce de nuestras vidas, azúcar y vinagre, cayena y melaza. Con posibilidad permanente y continua de actualizaciones, incorporaciones o exclusiones. La pertinencia o no de sus contenidos marcará su inexorable y azaroso destino...